Entre coloridos altares, catrinas, papel picado y aromas tradicionales, estudiantes de las escuelas primarias celebraron el Día de Muertos con un festival lleno de identidad mexicana, en el que las tradiciones y el conocimiento se hicieron presentes.
La celebración se convirtió en una oportunidad para que niñas y niños conocieran y compartieran el significado de los elementos que dan vida a esta emblemática tradición, desde el pan de muerto y las flores de cempasúchil hasta las veladoras, el agua, la sal y los alimentos que se colocan en los altares para honrar la memoria de quienes ya partieron.
A través de explicaciones y representaciones, se recordó que cada elemento tiene un simbolismo especial: el cempasúchil, con su intenso color y aroma, representa el camino que guía a las almas; el pan de muerto simboliza el encuentro con la tradición y el recuerdo de los seres queridos, mientras que las veladoras representan la luz que acompaña su regreso.
El papel picado, las fotografías, las frutas y los platillos tradicionales también formaron parte de esta muestra cultural, en la que cada detalle permitió reconocer la riqueza de una celebración que combina historia, memoria y profundas raíces mexicanas.
Las catrinas, con sus elegantes vestidos y rostros caracterizados, dieron un toque especial al festival, recordando que en México la muerte también se representa con arte, color, creatividad y una manera muy particular de celebrar la vida.
Más allá de los disfraces y la convivencia, la jornada tuvo un importante sentido educativo: transmitir a las nuevas generaciones el valor de preservar las costumbres que forman parte de nuestra identidad.
Así, entre flores, sonrisas y mucho orgullo mexicano, la comunidad escolar celebró una de las tradiciones más representativas de nuestro país, demostrando que el Día de Muertos sigue vivo cuando se comparte, se enseña y se lleva en el corazón.


