Recordar es Vivir

Recordar es Vivir

Personaje Originario de Puerto Vallarta

En esta edición de Recordar es vivir, nos adentramos en la historia de un vallartense de corazón: un joven, quien con una sonrisa franca y mirada nostálgica nos comparte los recuerdos más entrañables de su infancia, juventud y el camino que lo llevó a convertirse en un servidor público comprometido. Desde las calles de tierra en la Colonia Educación, hasta los algodones de azúcar en el malecón, esta es su historia.


¿Cuál era el juego que más te divertía?

“El fútbol, definitivamente. Desde que recuerdo, desde niño, era el fútbol. Lo jugaba con mis amigos y vecinos a mitad de la calle. La calle la hacíamos cancha. Yo crecí en la Colonia Educación, justo a espaldas de la plaza de toros La Paloma.”

¿Qué recuerdas de tu época en el kínder?

“Recuerdo un poquito que me gustaba mucho salir con mis amigos en el recreo. Era uno de los consentidos de las maestras. En el kínder, mi papá siempre me llevaba en una moto que tenía, eso me encantaba. También me gustaban mucho los trabajos de manualidades del Día del Padre y de la Madre… eran momentos muy bonitos. Recuerdo con cariño a mi maestra Olivia. Hasta hoy sigo viendo a su hijo, que es mi amigo.”

¿Eras estudioso?

“Tal vez no tanto, pero siempre me gustó mucho aprender.”

¿A qué jugabas en tu niñez?

“Jugaba canicas, trompo y claro, siempre fútbol. Era de los que organizaba los juegos, escogía los equipos. Y jugar en la calle, que entonces era de tierra, tenía su encanto. Hacíamos carreteras con los carritos. Era muy bonito.”

¿Conservas amigos de toda la vida?

“Sí, tengo muy buenos amigos desde la infancia. Algunos ya no viven en Puerto Vallarta, pero otros los conservo y los sigo frecuentando.”

¿Cómo viviste tu adolescencia?

“Estudié en la secundaria de la Aurora, en la #60. Fue una época muy bonita. Muchos amigos que aún frecuento. A los 12 años tuve mi primera novia, nos agarrábamos la manita… y hasta hubo el primer besillo.” (Sonríe)

¿Hiciste alguna pinta?

“Solo una vez. Me cachó el prefecto y mandó llamar a mis papás. Dije: ‘jamás lo vuelvo a hacer’.”

¿Cómo fue tu etapa universitaria?

“Desde antes, en la prepa, ya formaba parte de los comités. En la universidad fue una formación más profesional. Me fue muy bien, salí con buen promedio. Estudiábamos mucho, tomábamos la vida más en serio. Ya desde entonces se perfilaba mi camino en la política estudiantil. Fui vicepresidente en la prepa y en la universidad presidente de carrera y coordinador de prepas. Todo esto en el CUC.”

¿Qué anécdota recuerdas con más cariño?

“Hay muchas, pero una que me marcó fue cuando acompañaba a mi papá a vender algodones de azúcar por las colonias. Mis papás son comerciantes. Yo iba siempre agarrado de la presilla de su pantalón. Me compraba lo que quisiera… juguetes, comida. Ahora sigo ayudando en el negocio, que ha crecido. Ya no solo estamos en la calle, también en el malecón y en hoteles casi de todo Vallarta. Somos distribuidores de algodones.”

Cuéntanos un poco sobre tu familia

“Vengo de una familia muy humilde. Mis papás llegaron de Guadalajara hace 40 años. Mi papá trabajó como albañil y mi mamá como ama de casa. Tengo dos hermanas mayores y como yo era el más chiquito, me tocaba ir por las tortillas todos los días. Era el mandadero oficial de la casa.” (Ríe)

Si pudieras cambiar algo de tu vida, ¿qué sería?

“Absolutamente nada. Todo me ha dejado un aprendizaje. Todo me ha ayudado a ser mejor persona y mejor hombre cada día.”

¿Algo que te gustaría agregar?

“Pueden encontrar en mí un gran amigo. Estoy abierto a recibir su amistad. Creo que debemos conocer a las personas antes de juzgarlas por su apariencia, su forma de vestir o su estatus social. Siempre hay que darnos la oportunidad de conocer a las personas de verdad.”


Luis Manuel Alemán Moreno, actual Oficial del Registro Civil de Puerto Vallarta, hijo de Luis Manuel Alemán Suárez y Rosa Delia Moreno Quirarte, es un orgulloso vallartense con raíces profundas en la cultura del trabajo, la amistad y el amor por su comunidad.