
¿Quién es el Padre Arturo Arana López?
Con dos años como párroco de Nuestra Señora de Guadalupe y Señor San José en Puerto Vallarta, el Padre Arturo Arana López ha sido testigo y guía de una de las tradiciones más importantes de la ciudad.
Las fiestas guadalupanas.
Su experiencia pastoral y su compromiso con la comunidad lo convierten en un referente clave para entender cómo estas celebraciones fortalecen el tejido social y la identidad de los vallartenses.
La historia detrás de las fiestas guadalupanas.
Desde su fundación en 1851, Puerto Vallarta ha tenido una conexión especial con la Virgen de Guadalupe. El Padre Arturo explica que, desde los primeros días de Las Peñas de Santa María de Guadalupe, nombre original del puerto, la devoción guadalupana ha sido un pilar fundamental en la vida de sus habitantes. “Es parte de nuestra identidad. Estas fiestas son una oportunidad para celebrar la vida, la fe y la comunidad”, afirma.
Las celebraciones comienzan el 1º de diciembre y culminan el 12 de diciembre, día de la Virgen. Durante este periodo, más de 300 peregrinaciones recorren la ciudad, organizadas por gremios, empresas, familias, instituciones educativas y parroquias vecinas. “Es una fiesta regional que trasciende los límites de Puerto Vallarta. Acuden personas de poblados cercanos como Las Juntas, El Tuito y Bucerías, lo que refuerza la unidad de nuestra región”, añade.
Una parroquia con un carácter único.
La parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe y Señor San José no solo es el corazón de las celebraciones, sino también un punto de encuentro entre lo histórico, lo cultural y lo turístico. Con 103 años de antigüedad como parroquia, su ubicación céntrica y su icónica belleza arquitectónica la convierten en un atractivo tanto para los fieles como para los turistas.
“Es una parroquia que atiende a todos: al vallartense que creció aquí, al devoto guadalupano y al turista que se maravilla con su historia. Incluso tenemos misas en inglés para nuestros visitantes norteamericanos y canadienses”, comenta el Padre Arturo, destacando la importancia de adaptarse a las necesidades de una ciudad turística.
Un mensaje para los vallartenses
El Padre Arturo invita a la comunidad a vivir las fiestas guadalupanas como una oportunidad para nutrir la espiritualidad y practicar los valores cristianos en todos los aspectos de la vida. “Nuestra fe nos compromete a ser constructores de paz y a contribuir a la reconstrucción del tejido social. Estas fiestas no solo son una tradición, sino una forma de fortalecer nuestra identidad y unidad como comunidad”, expresó el Padre Arturo.
Reflexión final
Para el Padre Arturo, las fiestas guadalupanas no solo celebran la devoción a la Virgen, sino también el espíritu de Puerto Vallarta: su gente, su historia y su belleza. “Felicito a todos los vallartenses por mantener viva esta fe y esta tradición que hacen del puerto un lugar todavía más bello”, concluyó
En estas fechas, la parroquia y la ciudad se visten de color, música y fervor, recordando a todos que Puerto Vallarta es, sin duda, un lugar donde la fe y la comunidad se encuentran en perfecta armonía.







