Constancio Izaguirre festeja una vuelta más al sol

Constancio Izaguirre festeja una vuelta más al sol

Por: Armando Juárez Becerra

LA AMISTAD; ALIMENTO DEL ALMA

Noche de bohemia, noche de guitarras, de acordes y armonías
musicales, de voces privilegiadas, de amistad y de recuerdos
gratos, fue la noche de lunes en el hogar del amigo Constancio
Izaguirre Martínez y de su esposa Elida, que, como siempre,
brindaron a sus invitados la cálida hospitalidad que todo el
tiempo les ha caracterizado.
Fue una velada donde salieron a relucir los afectos y los
indestructibles lazos de la música romántica que los unen y que
por muchos años han sido el alimento espiritual de su
existencia.
Además de Constancio, fundador de la famosa Rondalla
Tamaulipeca, estuvieron ahí, con su inspiración y voces
privilegiadas, el gran maestro Javier de la Rosa; el trovador de
las huastecas Ramón Chávez “El Jaranero”; Rodolfo Avalos
Puente, Roberto Hernández Saldaña, Rafael Sierra Medina, el
ingeniero Oscar Badillo, José María Gordoa, Edmundo Octavio
Torres, el ingeniero Víctor Casas Martínez y Felipe Betancourt.
Todos y cada uno de ellos con su propio estilo, en solo, en
dueto, en trío, o en conjunto, dejaron salir de su inspiración
privilegiada, canciones de todos los géneros; románticas,
rancheras, sones y más, dejando en cada interpretación una
muestra clara de su alta calidad musical.
El Jaranero y Jaime de la Rosa, con el manejo magistral de la
jarana y el trecillo, iniciaron su intervención musical con dos
sones: La Sitiera y Caballo Viejo de la Sabana, que arrancaron
los aplausos de todos sus compañeros que dominan el arte de la
canción.
Después de que cada uno soltó de su ronco pecho lo mejor de
su repertorio, terminó la primera parte de la audición musical y
vino la cena.
Elida, la anfitriona, ordenó se sirvieran a la mesa platillos a
base de mariscos, tamales, empanadas, espaguetti y vinos
generosos: Fueron camarones rebozados con coco, empanadas de
salpicón, ceviche con truchas del Río Tamesí, tamalitos de
camarón y calabaza y no se cuantas cosas más.
Después vino la segunda parte de las interpretaciones
musicales, nueva ronda de más canciones, que terminaron con
la unión de todas las voces y guitarras, tipo rondalla, con las
bellas melodía de Juan el Pescador, Playa Sola, Padre Nuestro y
Sígueme.
Ahí terminó el alud musical de los grandes talentos de
Tampico, que se reunieron para despedir a Constancio, a Elida y
a Marco Antonio su hijo, porque el próximo viernes regresan a
Houma y Thibodaux, su lugar de residencia.
Allá, en el vecino país del norte, Constancio festejará en
familia su cumpleaños número 85, con la promesa de que si Dios
lo dispone, pronto regresará a la querencia del puerto jaibo y a
visitar los parajes del Río Tamesí, donde dejó el ombligo para
cruzar los caminos que el destino le tenía señalados.
Esta columna, con la disculpa de mis lectores, es un
homenaje al amigo sincero, al hermano sencillo que nunca ha
olvidado su origen, al hombre que un día emigró con su guitarra
y muchas ilusiones, a un país donde a pesar de todas las barreras
que encontró, supo salir adelante y conseguir una vida mejor
para él y para su familia.
P.D.-Un hermano es un amigo que nos da la naturaleza, un
amigo es un hermano que nos da Dios y nuestra conducta.

Este sitio agradece la colaboración del destacado periodista tamaulipeco Armando Juárez, quién a través de está nota marca la amistad que a tenido con el festejado Constancio Izaguirre, Felicidades por mostrar que la amistad perdura.